Todavía no me lo creo. Me cuesta aceptar que ya no estás…y eso que ya han pasado cuatro días desde que te fuiste. Maldito 23 de octubre. No era el momento, joder, aún no; no tenías por qué irte tan pronto.
No.
Se me hace extraño hablar de ti en pasado, pero no me queda otra. No vas a volver. Ni tú…ni tampoco tu sonrisa. Es un ‘adiós’ sin vuelta atrás. Y duele.



